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Guillermo Vadalá
Conocido por muchos como “el bajista de Fito Páez”, se animó a cortarse por su lado y muestra su debut discográfico solista: “Bajo piel”.
Siguiendo la tradición de músicos como James Jamerson y Jaco Pastorius, Guillermo Vadalá es, hace ya varios años, uno de los más importantes bajistas argentinos. VZ charló con el sobre su pasado con Fito Páez, su presente como solista, y hasta sobre cómo desde su departamento de Puerto Madero graba líneas de bajo y las envía por mail a productores del exterior.
Todavía conmovido por haber compartido una vez mas escenario con Juan Carlos “Mono” Fontana, al que considera como un verdadero maestro, se llena de orgullo cuando habla de su proyecto como solista y que grabar su primer disco “fue como un gran desahogo. Me debía hacer un disco como ‘Bajo Piel’”. Es por eso es que el protagonismo de su instrumento es tan marcado, pero para la próxima placa está buscando que las estrellas sean la melodía y la composición.
Con apenas 17 años comenzó a tocar en Madre Atómica, un súper grupo de los años 80 integrado por "Mono" Fontana (teclados), Lito Epumer (guitarra) y "Jota" Morelli (batería). Recuerda que uno de sus primeros alumnos, Fernando Nalé, actual bajista de Gustavo Cerati, le pidió que le enseñara a tocar “11y 6”, de Fito Páez. Poco tiempo después, el propio Vadalá estaba audicionando para Páez. “Cuando toque por primera vez con él, quedó boludo. Lo miraba a Colombres (su baterista) y no la podía creer”, cuenta hoy. Ese fue el comienzo de su relación musical con el músico rosarino. Pasaron por sus manos las líneas de bajo de “Ey!” (1988); “Tercer Mundo” (1990); “El Amor después del Amor” (1992), “Circo Beat” (1995); “Euforia” (1996); “Enemigos Íntimos” (1998), “Abre” (1999), “Rey Sol” (2000) y “Naturaleza Sangre” (2003).
En el 2001, Intentando cambiar un poco el aire, fue a visitar a Los Ángeles a Morelli, su viejo compañero de tablas. “Elegí Los Ángeles para ir a desarrollarme como músico pero tuve el apagón de las Torres Gemelas” Las dos torres se derrumbaron junto con su proyecto: en aquel momento se cancelaron las giras de muchísimos artistas y dejó de haber trabajo para los sesionistas. Esto le sirvió para volver a Buenos Aires y darse cuenta que “uno hace mas falta en su propio lugar. Es más importante ir a tocar a Jujuy y volarle la cabeza a un par de pibes que tocar en Berlín”.
Acerca de su relación con las nuevas tecnologías, al principio experimentó “un poco de fiaca cibernética” pero actualmente está participando de producciones en el exterior gracias al ProTools y al correo electrónico. Graba el bajo y sus ideas de arreglos sentado en su departamento de Puerto Madero y vía email las envía a estudios de cualquier lugar del mundo. Piensa que el desarrollo de la tecnología acercó al mundo pero que “lamentablemente es en lo único que el ser humano avanza”. “Me preocupa mucho todos los desechos que se generan, creo que le debemos disculpas a la Tierra”, reflexiona. En cuanto al mp3 y a las diferentes formas gratuitas de compartir archivos, cree que por un lado afecta a la industria y también a los músicos pero, como es tan característico en él, ve su lado positivo y asegura “Ahora los artistas van a tener que salir a tocar”.

