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L.A. Guns
El guitarrista Tracii Guns habló con VUENOSAIREZ antes de su nueva visita a Buenos Aires, en la que promete estrenos de su próximo disco de estudio y “un show de rock energético y divertido”.
Para la historia del rock, quizás Tracii Guns sea recordado como el tipo que hizo el cambio inadecuado en su vida. Después de formar L.A. Guns a principios de los ’80, decidió cruzar parte de su banda con otro grupo de Los Angeles llamado Hollywood Rose para formar un nuevo proyecto. Pero a los pocos meses, decidió irse y dejar el puesto vacío para otro guitarrista. La anécdota no sería mayúscula sino fuera porque la banda que Tracii abandonó era Guns ‘n’ Roses y quien lo reemplazó era nada menos que Slash.
A pesar de este poco recomendable cambio, Guns siguió con su primer a lo largo de los años, y el periplo no fue nada fácil. Constantes cambios de formación y consecuentes peleas que derivaron en querellas judiciales (la más absurda fue con el cantante Phil Davis y, al no haber podido resolverse todavía, derivó en que cada uno comande y gire con su propia versión de la banda) que entorpecieron la atención que los medios y el público podrían haber depositado en la banda.
Pero poco de eso parece importarle al entusiasta Tracii, que visitará Buenos Aires por segunda vez con L.A. Guns esta semana en un momento auspicioso: después de cuatro años, el grupo volverá con dos discos, uno en vivo y el otro de estudio con material nuevo. Antes de preparar las valijas para la gira Tracii atendió el teléfono en Los Angeles y nos contó su versión del asunto.
Esta va a ser la segunda visita de L.A. Guns a Buenos Aires. ¿Qué recordás del show que dieron en el 2006?
Me acuerdo haber gastado mucha plata en la calle en la que están todos los locales de guitarras, de haber tomado muy buen café por la mañana y de haberme emborrachado mucho la noche anterior al show en The Roxy. Es muy adictivo levantarse día por medio en un lugar distinto, caminar por ciudades distintas. Después vuelvo a casa y tengo mi tiempo, así que pienso que soy muy afortunado de poder tener dos estilos de vida disímiles.
Nnunca termina… (risas). En el 2000, Phil Davis, Kelly Nickels, Mick Cripps, Steve Riley (cantante, bajista, guitarrista y baterista, respectivamente) y yo nos juntamos por última vez y me pareció que iba a ser algo bueno, pero terminaron apareciendo problemas de personalidad y cosas por el estilo. Entonces, dos años después armé Brides of Destruction con Nikki Sixx de Motley Crue para obtener algo de atención por parte de los medios para mí y para L.A. Guns. Ni bien me fui a hacer ese proyecto, Phil dijo cosas muy negativas sobre mí e hirió mis sentimientos, y después me enteré que Steve me había sacado dinero de mis derechos de autor. Fueron cosas que me hirieron porque cuando metí a toda esta gente en LA Guns estaban todos sin carrera. Les abrí mis brazos diciéndoles “ámenme” y ellos solo sacaron ventaja. Hay que vivir y aprender, y creo que aprendí. Ahora tengo a mi hijastro tocando el bajo y al cantante original con el que empecé la banda, y esta es la gente a quien realmente quiero, y que me quieren a mí. Con suerte, no habrá más cambios (risas).
¿Cómo es que terminaron existiendo dos versiones de L.A. Guns?
Al día de hoy, hay dos versiones de la banda, que es algo ridículo. Ellos no tienen agente ni nada, no entiendo cuál es su punto. Cuando Paul (Black, el primer cantante) y yo armamos esta última formación, hablé con Phil a pesar de lo que había hecho y le dije: “voy a hacerlo y quiero que formes parte”. Dijo que no, y ahora está haciendo esto. Iniciamos una demanda, especialmente contra Steve Riley porque me debe todo esa plata que me sacó. Veremos como termina, pero mientras tanto nosotros seguimos adelante y estamos por entrar a grabar.
¿Entonces va a haber un disco nuevo de L.A. Guns?
Sí, en realidad son dos y es algo muy raro. Firmamos con un sello de Canadá bastante pudiente, y eso es lo que hace falta para sonar en radios y tener atención de los medios. Vamos a ir a grabar ese disco allá entre abril y mayo, así que ni bien terminamos la gira por Sudamérica nos vamos a Toronto. Mientras tanto, Sony tiene una colección de discos en vivo llamada “Extended versions” y quieren que participemos, así que para el verano (boreal) vamos a estar de vuelta con dos álbumes. Es algo bastante raro, porque no publicamos nada desde 2004.
Ustedes son quizás la única banda de glam metal de los ’80 que no tuvo un final trágico en comparación a grupos como Warrant o Ratt. ¿Le encontrás alguna explicación?
Todo pasa por una razón, y nuestra longevidad se debe a que siempre evolucionamos. Hubo tantos cambios de formación y tantas variantes de rock and roll en nuestros discos que nunca se supo qué iba a pasar, y eso lo hace interesante. Muchas bandas sólo hacen discos y giran pero no entregan nada interesante, entonces la gente se cansa de prestarles atención. Siempre tiene que haber algo, ya sea positivo o negativo, para que te sigan dando bola. Además, las bandas de los ’80 tienen un mal estigma porque era un quemo. La estética de algunos grupos a veces era tan ridícula y tan dependiente de la moda que es muy difícil hacer que la música sobresalga entre todo eso. La gente dice “no quiero saber más de las ‘hair-bands’” o “no me gusta cómo suenan, son falsos”. Lo que importa es que somos una tremenda banda de rock & roll, nos limitamos a progresar y cerrar los ojos a toda la mierda. Mientras pueda mantener un poco de drama y fricción para seguir escribiendo muy buena música, voy a seguir en esto.
¿Qué nos podés adelantar del show en Buenos Aires?
Creo que va a ser en un lugar distinto a donde tocamos la vez anterior, y vamos a estar tocando algunas de las canciones nuevas. Tenemos un baterista nuevo, Chad Stewart, y él realmente le agrega muchísimo a nuestro sonido. Es un baterista muy sólido, pero además es un cantante genial, así que ahora tenemos muchos más juegos vocales y también improvisamos mucho más. Es un show de rock & roll energético y divertido, de eso no hay duda.
¿Te representa algún tipo de presión ser catalogado como el guitarrista que se fue de Guns ‘N’ Roses antes que se volvieran masivos?
Es una bendición, porque no tuve que lidiar con nada de esa mierda. Me parece que lo que hicieron con Slash es realmente increíble, y estar ligado a algo de esas magnitudes es genial. A veces me aburre que hagan tantas preguntas al respecto, pero si no hubiera estado involucrado no me preguntarían nada y entonces estaría triste. Me funcionó de una manera bastante positiva.
Y ahora, con la banda separada y Axl Rose no pudiendo terminar nunca el disco… ¿alguna vez pensaste que las cosas podían terminar de esa manera?
Cuando Axl y yo éramos jóvenes, él estaba muy entusiasmado con escribir canciones. Cuando sos creativo, ni bien terminás un disco ya querés hacer otro. Él es una persona muy creativa y una de las cosas en las que se enredó es en pensar demasiado. Ahora el tiempo pasó, y seguro escucha al disco que grabó hace diez, cinco o dos años y no le despierta mucha confianza entonces quizás piense “Debería llamarlo a Slash para que suene como antes”. Hay muchas cosas que deben estar dando vueltas por su cabeza, pero creo que el disco va a terminar saliendo y va a ser bastante raro.
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