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Las Pelotas: “La melancolía no es comercial”
Germán Daffunchio habla del show de la banda en Ferro, cuenta detalles del último disco del grupo, rememora la muy comentada reunión de Sumo y reflexiona sobre el pasado y el presente del rock argentino.
(Fotos por Natalia Toloza)
Una noche de frío en San Telmo. Germán Daffunchio está exhausto luego de pasarse el día entero dando entrevistas con motivo de la presentación de “Basta” en Ferro. Era de esperarse que lo último que quisiera ver a estas horas sea periodistas. Sin embargo, el tipo saca su mejor sonrisa, convida una cerveza y pide disculpas porque la nota se retrasó un poco. Resulta muy reconfortante descubrir que un músico que participó en varios de los discos más importantes del rock argentino de los últimos veinticinco años (pueden mencionarse “Llegando los monos” y “Corderos en la noche” por citar sólo dos) no tiene ninguno de los caprichos ni clichés de las estrellas de rock. Por el contrario, se muestra amable, reflexivo y muy poco preocupado por medir sus palabras frente a la prensa, algo que no puede decirse de muchos músicos locales que no tienen ni la mitad de la obra de este artista. Con ustedes, Germán Daffunchio.
Pareciera que las bandas caracterizadas por tener letras con contenido social están volviéndose muy oficialistas. Ustedes son de los primeros en decir “Basta” en los últimos tiempos….
Para mí el problema no es político. Pino Solanas tiene un documental que se llama “Memorias del saqueo”, el ahí te lo pinta, lo llama la “mafiocracia”. El poder se maneja en una dimensión de cinco clanes mafiosos y, en otra punta, la gilada. Parece que los grupos de rock son una bandera de la revolución y la concha de su madre… Nosotros no somos tan pretenciosos, hicimos un disco con el que estamos muy felices, no estamos pretendiendo cambiar la sociedad ni nada. Pero está bueno poder cantar algunas cosas porque sino te quema adentro y terminás haciendo el Jezbolah de jubilados con enfermedad terminal en Argentina. A todo jubilado en estado terminal le decís “Loco ¿Querés llevarte uno puesto?” ¿Cuántos se prenderían? Estuviste toda tu vida rompiéndote el orto y terminás teniendo una vejez miserable en un hospital público… yo me dinamito. Bueno, perdón (risas)
“Más que un deseo”, la canción que cierra el disco tiene un sonido muy climático que se recorta del resto de “Basta”. ¿Podrías contar cuál es la historia detrás de ese tema?
Es la única canción que no está hecha por todo el grupo. La hicimos con Gabriela y habla de la ausencia, del fantasma de lo que se te fue y sólo existe a través del recuerdo. Puede ser cualquier cosa: tu mujer, tu vida. Lo grabamos con una guitarra criolla y era más tanguero como estaba cantando al principio pero es un vals en realidad. Es un tema que lo usaron Las Abuelas de Plaza de Mayo y es parte de los experimentos que siempre hicimos…. “Más que un deseo” entró porque lo votamos, pero normalmente siempre tienen prioridad los temas de la banda.
Muchas de las canciones que compusiste del último disco transmiten una gran melancolía. ¿Te considerás un tipo melancólico a esta altura de tu vida?Siempre lo fui. También puedo decir que hay partes de los temas que son depresivas, tristes y hasta oscuras. Es parte de mi forma de ser. Últimamente hubo un gran período de melancolía, tristeza y de viaje interno… la búsqueda de sentirse mejor y de ver lo que hicieron de nosotros todas las cosas que vivimos. ¿Está mal? La melancolía no es comercial.
Otra imagen que aparece mucho en los últimos temas es el mar….
Y, era marino… pero también se dio un poco de casualidad. Por ejemplo, “La brisa” es un tema que habla del mar y que lo hicimos hace como siete años y coincidió con otro que también es sobre el mar. Pero tengo una cosa con el mar. Es más, creo que cada ser humano tendría que ir al medio del océano durante un mes… Te cambiaría el concepto de tu propia vida.
¿Cómo ves la escena under hoy?
¿Existe el rock under? ¿Quedó algo del under? Si algo pasó después de Callejeros es que se destruyó el semillero. En la década del 80 los músicos tocábamos sabiendo que íbamos a ir presos. En el 2000 hay una realidad absolutamente distinta del mundo. Es complicado pero cada uno tiene que seguir luchando por lo que cree. Yo no soy quien para juzgar. Creo que a cualquier persona que decida ser músico en la Argentina lo respeto, más allá de que te guste lo que hace o no.
Cuando empezaste en los 80, ¿tenías una visión diferente del under?
La generación de los 80 somos de la represión, lo único que queríamos hacer era un quilombo impresionante. Teóricamente es lo que habría que hacer, pero no da dinero. Da dinero “bailando por un caño” y todas esas cosas.
¿Qué podrías contar de tu relación con Sokol?
Con Ale nos conocemos desde que éramos chicos. Me acuerdo que venía a casa, yo tocaba y él agarraba un palo de escoba y hacía que era Freddie Mercury. Alejandro es muy especial y es brillante. Desde antes de conocer a Luca teníamos un sueño recurrente cuando íbamos al cine de Hurlingham que era ser músicos y en un momento sacar dos ametralladoras y matar a todos. Ahora también, no a nuestro público sino a otros (risas). Si un día se escribiese la biografía de Alejandro sería increíble. Siempre nos hemos dicho todo y nunca hemos careteado con nada. Pero con todo el grupo es así, partimos de la base de que el grupo es la combinación de cada uno. Nos decimos todo el tiempo las cosas. Está muy claro que Las Pelotas es una banda, después cada uno va a hacer su carrera solista, tocar con Shakira…
¿El haber conocido a Luca te ayudo a tener esta actitud de no creértela?Si no hubiera conocido a Luca, no habría sido músico. Nosotros no teníamos idea del rock nacional. Me acuerdo de estar en la habitación de un hotel una noche después de haberle sacado los marcos a los cuadros (risas) y bajar y ver a Federico Moura y a Cerati, con todo el glamour.
¿Y de la reunión de Sumo a vos que te quedó como músico?
Yo la pasé bárbaro. De lo único que nos pusimos de acuerdo fue que nos íbamos a juntar a tocar. Fue netamente Sumo eso de salir en un estadio sin nada preparado….
Tardamos veinte años en juntarnos una vez, tal vez podríamos volver a revivir la música y que cante la gente o alguno de nosotros. Pero Luca se murió. El tema es que hay una parte de la gente que quisiera vernos. Pero es difícil no sentir una onda tipo: “Le presentamos a Eleno, que va a hacer de Luca”. Pero nadie puede. Seguramente si Luca no se hubiese muerto el Indio Solari no se hubiera pelado ni afeitado el bigote. Era algo impresionante Sumo en vivo. Pero el presente es ahora.
¿Después del show fueron a tomar algo?
¿Algo? (risas) La pasamos muy bien, fue muy divertido pero no fue nada más que eso. Nosotros estamos vivos. La vez pasada se lo decía a Arnedo. Una cosa es si yo hubiese tenido una fábrica de pastas y el otro mecánico y dijésemos. “¿Che y si hacemos la banda de vuelta?” Pero estamos vivos.
¿Cómo se preparan para el show de Ferro?
Es la primera vez que tocamos en un lugar tan grande. Es como un proceso natural de crecimiento, es un desafío nuevo. Hay una escenografía, una puesta y un disco nuevo que presentar. Pero creo que el mayor problema es decidir que otras cosas tocamos además del disco. Todavía no decidimos cuántos temas vamos a hacer. Aunque Las pelotas parezca un caos, ensayamos mucho. Ahora, si Ale está en el ensayo es otra cosa (risas), ya estamos acostumbrados. Pero él siempre está, cuando tiene que salir sale y hace lo que tiene que hacer.

