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Los Sueños de Anderson
Fernando Montemurro encarna a Los Sueños de Anderson, proyecto electrónico con matices rockeros que ya lleva nueve años de escenarios y tres discos editados.
Una primera pregunta, que probablemente ya te la hayan hecho, pero como diría Chiquita Legrand cuando repite las mismas preguntas a los mismos interlocutores pero en otro momento temporal, "el público se renueva"... ¿Por qué tu proyecto lo bautizaste Los Sueños de Anderson?
LSDA: (Risas) La historia es así: mi mamá dibujaba para la legendaria revista Anteojito, y en casa se dibujaba y pintaba mucho… Era mi diversión desde pequeño… Y una vez dibujó un personaje que era un niño en una cápsula de donde brotaban unas mangueras o cables hacia unos parlantes, y lo que él soñaba se transmitía en sonidos. Bueno, ese niño se llamaba Anderson. De todos modos, el 90% de la gente lo relaciona con el LSD, pero no viene por ahí la mano, aunque después de aclarar en cuanta radio o revista pude, lo dejo librado a la imaginación… Y bueno, a mediados de los ‘90 estaba un poco perdido, me armé una valija y me fui a vivir a Córdoba tres años. Allí armé una banda de pop electrónico donde cantaba y hacía las programaciones. A medida que pasaban los ensayos, eran tantos los sampleos, las batas programadas y los matices electrónicos que ya todos me miraban con cara de ¿qué… vamos a tocar arriba? Así que finalmente me di cuenta de que me estaba convirtiendo en un artista que tomaba formas y estructuras del rock pero que se dejaba seducir por la paleta tímbrica de los sintes. Empecé a mostrar lo que venia haciendo y tenía mucha aceptación entre los amigos, así que cuando encaré la cuestión de manera profesional no me quedó otra que regresar a Buenos Aires.
¿Esa banda de Córdoba ya era LSDA?
LSDA: No, se llamaba Post. Duró relativamente poco. Ya en Buenos Aires bauticé al proyecto como Los Sueños de Anderson. Recién aquí empecé a comprarme sintes y samplers y a armar un proyecto netamente electrónico.
Entonces tu formación musical, más que nada como "oyente", fue rockera.
LSDA: Sí, absolutamente. Rock, dark, pop, en los años ‘80. Principalmente bandas como New Order y Duran Duran, aunque algún año me la pasé sumergido en el sillón escuchando Pink Floyd (risas)… La curiosidad por la electrónica se me despertó en los ‘90 con bandas como Underworld, Chemical Brothers o Prodigy, que tenían o tienen una gran influencia rockera por más que sean denominadas "bandas electrónicas". Aun hoy sigo escuchando más bandas ligadas al rock que a la pista de baile. Por ejemplo, nunca me pude enganchar con la onda de los Djs, nunca termino a gusto, prefiero la música en vivo, sea hecha con guitarras o sólo con sintetizadores.
¿Cómo fue que surgió el disco en vivo (In the light), que leí en el booklet que son grabaciones de diferentes shows en Buenos Aires?
LSDA: Después de hacer un disco de estudio –al que tratamos siempre de manera muy rockera y le damos bastante tiempo de estudio– cada tema crece de manera significativa siempre que lo tocamos en vivo: lo trozamos, cambiamos y remixamos hasta el cansancio, de hecho hay temas de nuestro primer o segundo disco cuyas versiones en vivo tienen muy poco que ver con las originales. Es por eso que junto a la compañía decidimos plasmar esos momentos, donde consideramos que como banda habíamos madurado tocando en grandes festivales y que finalmente habíamos conseguido el sonido que buscábamos dejando la intención marcada para nuestro próximo disco, donde la comunión entre el rock y la electrónica está en el punto que consideramos justo.
¿Entonces pasarás de un disco en vivo netamente electrónico a otro de estudio más rockero?
LSDA: El próximo disco que está en gestación puede tomar diferentes rumbos, pero tendrá bastantes melodías, estructura de canción, voces y guitarras… En cuanto al vivo, es cierto que el formato de interpretación es electrónico porque básicamente hay muchos sintes, una computadora, sampler, efectos y un mixer de 28 canales en el escenario donde mezclamos todo. Pero el concepto de la música que tocamos, por la estructura y el formato que tiene, está más cerca del rock que de la pista de baile, o al menos tiene ingredientes de ambos lados. En algunos shows usamos guitarra e invitamos a un bajista invitado, y siempre está Nazareno (Villa Abrille) en voces, lo que quizás haga que seamos demasiado rockeros para los clubbers y demasiado electrónicos para ciertos rockeros.
¿Cómo ves la escena electrónica nacional de la actualidad?
LSDA: Me parece que hay una gran diferencia entre quienes producimos música y la tocamos en vivo con nuestras maquinas, y quienes son Dj’s. A diferencia de lo que pude ver en Manchester, Liverpool y Londres hace un par de meses, donde es habitual ver bandas que suben con un set de sintes más vocales a tocar, aquí realmente son pocos los lugares disponibles para poder realizar este tipo de shows, ya que si ponés discos está bien, pero si subís un sinte ya se considera música en vivo y el 70% de los lugares no están habilitados para tal fin, lo que impide el crecimiento de los que hacemos shows en vivo de música electrónica.

