Estás en Entrevistas > Nave Jungla, el regreso
Nave Jungla, el regreso
Nave Jungla retorna a la noche porteña en carácter de fiesta y reducido. Después de una larga siesta, la bestia se levanta y toma forma de bola de espejo. Charlamos con Sergio, mentor y creador de La Nave, sobre el pasado y el presente de la Bestia.
Joven Argentino: si tienes entre 25 y 35 años seguramente habrás experimentado una sensación, allá por la década del ’90, llamada Nave Jungla. De no ser así, te habrás perdido una pieza fundamental de la noche y el under porteño. Farándula, lisérgia, Hip-Hop, enanos patovicas y strippers, cuernos y peceras, Rock Alternativo, conchetaje. Todo esto (y mucho más) formaba parte del universo llamado Nave Jungla. Una Nave que zarpó hace rato, pero que también se dio el lujo de promocionar a un tal Javier Zuker, cuando éste era delgado y todavía poseía cabello en su azotea. O a Fernando Vivas, mejor conocido como DJ Buey, que por ése entonces no llevaba ningún tatuaje sobre su piel lozana.
Pues ahora tienes una oportunidad más, joven argentino (y juerguista). La Nave vuelve a zarpar una vez más. Y en ésta ocasión lo hará en formato reducido. El que avisa no es traidor…
¿Cómo y cuándo surge la idea de Nave Jungla?
Bueno. Nave Jungla surge de una manera muy loca, porque siempre es como que yo tenía una intención de crear un lugar diferente a todos. Un poco porque no me gustaban los lugares donde iba, un poco porque ya había tenido otros lugares como Café Einstein, que era grosso. Entonces tenía como la obsesión de tener un lugar diferente y a la vez iba como resolviendo problemas míos internos ¿entendés? De realización, de buscar las estéticas que a mí me satisfacían, como creación. Y muchas cosas a la vez ¿no? Reunión de amigos… Era como un montón de cosas que no las podía resolver de ninguna manera y en La Nave se iban plasmando. Por ejemplo, a mi me interesaba mucho crear ambientes diferentes, para poder sentir cosas diferentes, estar con mis amigos y escuchar música. Toda una sumatoria de cosas que únicamente un solo lugar podía darme eso. Un lugar te da todo; está todo: está la música, está la plástica, está la gente… está todo, ¿viste? Y bueno, La Nave fue un poco eso: una necesidad muy grande mía de plasmar varias ideas.
¿Arrancaste sólo o tuviste uno o más socios que te ayudaron?
No. Tenía un socio que se llamaba Ariel, que ahora también va a participar de la fiesta retorno, que fue muy importante, porque el puso la estructura de la casa que era de la familia (importantísimo) y yo fui metiendo los contenidos. Fue como una asociación muy buena la que tuvimos… Y hubo un productor, que puso la guita ¡porque era un monstruo eso! Era una cosa grossa.
¿Cuándo considerás que Nave Jungla consiguió identidad propia?
Fue creciendo, como todas las cosas. No es que de golpe se plasmó toda la idea. Ya desde el nombre mismo había todo un trabajo previo. Pero la idea se fue materializando de a poco, como un grupo de música que va creciendo. Por ejemplo, mirá Los Beatles, que es una música que todos conocemos. ¡Vos escuchás el primer disco y después para llegar al Álbum Blanco te das cuenta de que hubo todo un proceso! Bueno, con esto fue exactamente lo mismo. Y La Nave tiene bastante que ver con una banda de música, porque no era solo un trabajo solamente mío, sino que tenía que ver con los DJs, con gente que aportaba cosas ¿me entendés? Tener mucha oreja para escuchar propuestas de la gente. Porque todo el mundo te va diciendo “uh, mirá acá, qué te parece…” Por eso tenía mucho que ver con la gente: ser sensible a los demás. Nave fue una creación lisérgica.
Por ése entonces había pocos boliches similares, pero sí con una identidad y una estética bien definida. Como Ave Porco, Morocco, El Dorado…
Y, eso es raro… no sé cómo explicarlo realmente. Yo veo que ahora también faltan como propuestas, otras cosas iguales. Le falta como espíritu a las cosas, ¿no? No sé a qué se debe realmente. Es como que se fue lavando todo. La gente como que no tiene onda en hacer cosas; es un poco así ¡Y en la música también pasa! A mí me pasa que La Nave… ¿Por qué volvimos? Porque sigue manteniendo una identidad muy fuerte. Y no hubo propuestas, también, en el tiempo. Y esa creación pasó a ser como algo de la gente también. La gente te lo pide porque también lo necesita. Porque, por ejemplo: vos, que fuiste a La Nave, lo que viviste ahí adentro, ¡no lo viviste en otros lugares!
Doy fe…
Había un clima ahí adentro de libertad, un clima de expansión de la conciencia, para decirlo de alguna manera ¿tiene que ver eso? A la vez era cool, porque no era denso. Tampoco era careta, y a la vez tenía mucha locura. Pero esa locura estaba bajo control. Bueno, y todo ese tipo de cosas no existen más. La gente necesita eso: la estética, los shows, todo lo que pasaba con los enanos… desde el punto de vista que tenía Nave para con los enanos, que no era verlos como deformes.
¿Y la idea de los enanos de dónde surge? (NdeR: los enanos “oficiaban” de patovicas y algunos hasta de strippers)
Esa idea nació en un sueño mío. Es muy loco lo que te cuento, lo sé. Pero nació en un sueño, lo ví y dije: “Esto va a Nave de una”. Muchas cosas fueron saliendo de sueños, es muy loco eso.
¿Por qué pensás, desde tu punto de vista, que Nave Jungla era un lugar único y diferente?
Mirá, lo que pasó con NJ es que había una propuesta desde nosotros. No desde lo que estaba de moda ni lo que se usaba, sino que fue un lugar realmente creativo. Entonces, ésa era la diferencia: que hubo UNA propuesta que no miraba qué pasaba ni en el mundo ni en Buenos Aires. Porque NJ era autóctona. Venían músicos de afuera, la miraban y se asombraban, como te asombraba a vos y a otra gente. Era un lugar realmente nuevo, diferente.
Otro de los buenos atributos que tenía Nave Jungla era sin dudas la música. No por nada se formaron y salieron de allí DJs como Javier Zuker y DJ Buey, entre otros.
Bueno, ahí hubo una cabeza de formación de todo eso que fue Willy Manicomio, que era el residente, y un capo. Willy era un poco la cabeza, un productor musical de todo. Es un tipo muy abierto, entonces le daba la posibilidad a todos ellos que nombraste y muchos más. Todo eso fue crédito total de Willy. Porque es muy difícil que alguien te abra la cabina, y él lo hacía.
¿Por qué cierra Nave Jungla?
Bueno, el tema es que nos empezamos a comer un montón de quilombos por el sonido del lugar. O sea, el boliche estaba situado en un barrio residencial y las paredes eran finitas, así que se escuchaba todo. Además, como te conté, la casa era de una tía de mi socio, y se empezó a irnos de las manos todo el tema sonido, judicial, municipal y… se nos iba de las manos ¿viste? Y eso fue incontrolable. Una vez que vos te diste cuenta que estás jodiendo a una cierta cantidad de gente es complicado ¡Y no lo podés parar! Y bueno. La estructura del lugar se desvaneció, no se pudo seguir con eso. Después de cerramos momentáneamente, hasta que dijimos “bueno, no abramos más”. Y continuó así. Que por otro lado a mí también me gusta todo eso, porque de golpe es como cerrar una etapa.
¿Y por qué vuelve ahora?
Empecé a tener como una resonancia muy grande de la gente, como una especie de necesidad de un estado de ánimo. Como que La Nave creó un estado de ánimo, que seguramente no lo encontraste en cualquier otro lugar. Y lo vas a encontrar acá, el 11 de agosto. Porque yo tengo la llave de ése estado de ánimo (conjuntamente con otros). Pero, ¿me entendés? Yo sé cómo entrar a ése lugar, ¿viste? Como un músico sabe generar qué temas tocar para que el público sienta ciertas cosas yo siento que con Nave Jungla sé cómo manejar eso. ¡Y a mí encanta hacer eso!
NAVE JUNGLA, el regreso. Sábado 11 de agosto a la 1hs en Niceto Club.

