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The Datsuns
El rock acelerado y rabioso tiene representante en Nueva Zelanda y, antes de su primera visita a Buenos Aires, el guitarrista Christian Livingstone respondió algunas preguntas por mail.
En cualquier parte del mundo, las zonas rurales (por su geografía, su clima y su escasez de ritmo vertiginoso propio de una urbe) son el ambiente más indicado para el folk y demás subgéneros. Sin embargo, en la neozelandesa ciudad de Cambridge, a los cuatro integrantes de The Datsuns se les dio por irse al otro extremo: un hard rock carente de sutilezas y con una constante descarga de adrenalina. “Nueva Zelanda está tan aislada geográficamente del resto del mundo, que es muy difícil salir de ahí y sobrevivir como banda”, asegura desde Oceanía y vía mail el guitarrista Christian Livingstone. Y agrega: “Trabajamos muy duro y logramos hacernos notar, pero es muy difícil mantenerse estable como músico en un país tan chico”.
Con su incendiario debut homónimo del 2002, el cuarteto (que completan el bajista y cantante Dolf de Borst, el guitarrista Phil Buscke y el baterista Matt Osment) logró acaparar la atención de los medios ingleses. El momento era ideal: el retro rock estaba en su punto de máxima expansión, lo que facilitaba las cosas para un grupo que de haber existido en los ’70 hubiera compartido escenarios y camarines con Motorhead, Alice Cooper y AC/DC. Según Livingstone, el rock de The Datsuns no es sin embargo algo fácil de digerir. “Somos muy rockeros para los chicos del pop, y no somos lo suficientemente heavies para los metaleros, pero sí somos la medida justa para los amantes del rock”, escribe.
Con su segundo disco, “Outta sight / Outta mind”, el cuarteto se dio un gusto para nada menor: contar con John Paul Jones, bajista de Led Zeppelin, como productor. “Fue buenísimo trabajar con él, puede tocar cualquier instrumento que se haya inventado y además es una persona super agradable y llena de historias. Además, zapeé con él algunas canciones de Zeppelin, y eso estuvo genial”, añora el guitarrista. El álbum que los trae por primera vez a Buenos Aires, en cambio, estuvo producido por la propia banda.
¿Y qué se puede esperar de su paso por La Trastienda? “¡Nos encanta tocar en vivo! Mientras más excitado está el público, más nos cebamos nosotros en el escenario. ¡Se supone que el rock and roll tiene que ser así de frenético en vivo!”, promete Livingstone. Además, quienes buscan un valor agregado, ya tienen otro motivo: “Vamos a adelantar canciones del cuarto disco. Estuvimos grabando en Suecia para la época de Navidad, y si todo sale bien esos temas se convertirán en un álbum que verá la luz pronto”.

