vuenosairez

Cambiar

Subir eventos

Estás en: Entrevistas > The Ting Tings

Entrevistas

The Ting Tings

Con su primer disco, We Started Nothing, The Ting Tings vendió dos millones de discos y se convirtió en una las bandas más exitosas de la década pasada. El 3 de mayo se presentarán nuevamente en Buenos Aires para dar un show.



The Ting Tings

Nota por Thomas Burguel | Los Inrockuptibles


 La escena es en el otoño de 2010. Katie White y Jules De Martino, los dos chicos de Manchester descarados y sexys de The Ting Tings, están en un estudio en Berlín, casi en autarquía. El dúo quiso alejarse de la fatigosa trituradora del rock’n’roll circus a la que los había proyectado, con violencia y casi a su pesar, el éxito mundial de su primer álbum aparecido en 2008, We Started Nothing, y su puñado de hits universales (“That’s Not My Name”, “Great DJ”, “Shut up and Let Me Go”). Más de dos millones de discos y cuatro millones de singles vendidos en el mundo, una gira de casi dos años, canciones utilizadas para vender Mp3 o gaseosas, gel fijador o 4×4 asiáticas: hay para entretenerse.

Así que se guardan un tiempo, graban solos, dan a luz una decena de canciones, y luego reciben la visita de los representantes de su sello que van a servir de guías a sus campeones. Los felicitan, entusiasmados por el material y su potencial. Y ahí el drama, y una bizarra paradoja: White y De Martino deciden, con más miedo que certezas, borrar todo. Definitivamente: un reset puro y simple con un enorme fuck a sus empleadores.

“Creamos nuestra pequeña burbuja en una disco de jazz que habíamos alquilado, tenemos diez canciones y de repente, la gente llega y nos dice ‘¡Es genial! ¡Está canción será su más grande hit! ¡Esta va a ser un éxito en la radio!’ . Ni siquiera habíamos terminado esas canciones”, explica De Martino, con el pelo decolorado y antojos oscuros, en un restaurante del lujoso Landmark Hotel londinense donde se desarrolla la entrevista, a pocos metros de Thierry Henry que fue a beber su five o’clock tea con algunos amigos. “No estábamos acostumbrados a esto: para We Started Nothing, habíamos hecho todo por nuestra cuenta, el sello solo había intervenido al final. Acá, esta visita y sus promesas nos asustaron: ¿nos gustan estas canciones porque nos dijeron que eran buenas o es algo en lo que creemos realmente? Si alguien se mete en nuestro proceso de escritura, ya no se trata más solo de nosotros dos, y esa interferencia influye en nuestra relación con las canciones. Necesitábamos que las cosas fueran puras y ya no lo eran. Si queríamos seguir sintiéndonos verdaderos artistas, la única opción que nos quedaba era borrar todo, era lo único que podíamos hacer. Sabíamos que queríamos correr riesgos: habría sido fácil rehacer el mismo álbum, y el sello nos lo habría agradecido de corazón. Cuando tenés tal éxito comercial, se vuelve muy difícil despegarte de eso. Está impreso en tu frente, en mayúscula. The Ting Tings, ‘That’s Not My Name’: eso es lo que somos, esa es la caja en la que nos pusieron y que el sello quería explotar nuevamente. El problema para nosotros era justamente escapar de eso.”

¿Un capricho de estrella? ¿Un dúo no del todo satisfecho con la dirección tomada por sus canciones, quizás demasiado electro-pop para su gusto? Un poco, sin duda, pero no solo eso: la prueba, por un acto bastante radical, de que el mundo se equivocó con The Ting Tings: el dúo no es solo una construcción comercial, tampoco un producto de marketing, sino dos verdaderos working class heroes que se sacaron la grande sin nunca haberla buscado. Dos trabajadores y control freaks que ya probaron las pequeñas amarguras del mundo de la música en su versión más despiadada: su primera banda, Dear Eskiimo, fue echada de Mercury Records antes de haber publicado siquiera una canción. Antes le habíamos preguntado a Katie White, apenas mayor de edad y para un proyecto anterior, hasta qué punto estaba dispuesta, por contrato, a desnudarse para vender sus discos. Desde entonces (el que se quema con leche, ve una vaca y llora), los chicos de Manchester no quieren delegar, prefieren el do it yourself a los planes de negocio ya diseñados.

“Necesitábamos que las cosas fueran puras y ya no lo eran. Si queríamos seguir sintiéndonos verdaderos artistas, la única opción que nos quedaba era borrar todo: era lo único que podíamos hacer.”

Su sello lo comprendió rápidamente: The Ting Tings son visceralmente independientes, y con ellos nada jamás será fácil. Estos Bonnie & Clyde pop ya se habían negado a darle a sus patrones algunas viejas canciones (ellas también borradas) para una versión deluxe de We Started Nothing o –episodio famoso– incluso habían rechazado un clip de 100 mil libras por el simple motivo de que no les gustaba. “Ese clip era nuestro primer corte”, explica la centelleante y ella también decolorada Katie. “Reveló cuán obsesivos éramos y habíamos sido siempre. Es verdad, el sello había invertido mucho dinero, contratado a un director célebre, pero simplemente no funcionaba. Era incluso horrible: cada uno tenía una pequeña comitiva, nos quedábamos todo el día sentados, hasta que venían a buscarnos cinco minutos antes para hacer esto o aquello. Nos sentíamos totalmente ajenos a ese clip. Terminamos por desecharlo, no nos iba para nada. Pero algunos días después, le pasamos al sello nuestro propio video, filmado por nuestros medios y financiado con algunos pesos que quedaban de nuestro adelanto.”

Después de haberse sin duda atragantado con la historia del segundo álbum, el sello tuvo que dejarlos hacer. Incluso apoyó a sus protegidos indomables contra viento y marea. “Después de haberlos prevenido de que las canciones no existían más, desaparecimos algunas semanas”, explica Jules. “Luego retomamos contacto y nos encontramos en la oficina del jefe para hacerle escuchar nuevos bocetos. Nos dijo: ‘Ya tuvieron su éxito, está bien, siempre fueron una banda independiente que tuvo un puñado de hits, entonces sigan así, no me importa si no me trae un centavo, ¡hagan lo que quieran! Sin embargo, esa libertad representaba un riesgo, ellos están ahí para hacer dinero, necesitan hits, no tienen tiempo para dejar que las bandas se desarrollen.”

La libertad para The Ting Tings consistió en cambiar de aire, dejar la fría Berlín para migrar hacia el sol español y volver a empezar, solos, con el espíritu liberado de toda presión. “Queríamos hacer un disco que se pareciera más a una playlist que a un álbum, que fuera en todas las direcciones, que no sonara como el sonido de una sola banda. Lo logramos porque nos sentíamos totalmente libres, sin obligación de parecernos a los Ting Tings del primer álbum”.

El muy eléctrico y seductor Sounds from Nowheresville, efectivamente, no suena como nada, o al contrario suena como todo, como The Ting Tings un poco, como The Go! Team también, como The Specials o las Spice Girls a veces, incluso como The White Stripes si se quiere, como pop, hip hop, folk, rock, según las canciones, los humores y los temperamentos. Lejos de la colección de hits de We Started Nothing, sin, sin embargo, estar desprovisto de ellos, su nuevo disco es simplemente el intento logrado de dos músicos sinceros y resueltos a seguir, cueste lo que cueste, haciendo solo lo que se les canta.

Comentarios

vuenoz.com no tiene ninguna responsabilidad sobre los comentarios de usuarios aqui expuestos. Todos los comentarios son de responsabilidad exclusiva del usuario que los publica. Asimismo vuenoz.com se reserva el derecho de editar o eliminar los comentarios contrarios a las leyes de la Republica Argentina o que considere violen sus normas de etica, privacidad u otros motivos que considere injuriantes.